Editorial noviembre 2017

Cuando estamos a punto de finalizar el año, se me agolpan mil imágenes: en el móvil, en el ordenador y hasta en el pendrive. Todos mis dispositivos electrónicos están a su máxima capacidad de memoria RAM. Hasta en mi retina se acumulan cientos y cientos de estas imágenes. Muchas de ellas han hecho posible esta revista, además de no pocas personas.

Desde que el pasado mes de marzo fuera presentada en sociedad esta publicación que, como bien sabéis, se creó como voz e instrumento para poner en valor al pequeño y mediano comercio de Granada, nada se ha hecho para impulsar y fomentar las compras. Han sido muchos, demasiados los comercios que han clausurado su actividad.  Casi un año dedicándonos a esos empresarios que le echan coraje, ganas e ilusión cada día y que, si no tenían suficiente con la dichosa crisis, han sido “castigados” con la apertura de ese “monstruo” comercial, a quien hasta el recién estrenado Metropolitano de Granada le ha dedicado sutilmente una de sus paradas. Tenemos en nuestra ciudad un comercio languidecido, al que apenas se le da valor, al que no se oye y ya casi ni se ve. Al que se le quiere apaciguar con aquella campaña de ‘Nos beneficiamos todos’… Está claro que la publicidad es necesaria, pero sin las adecuadas infraestructuras es como echar el dinero en saco roto.

En el número 2, ALHÓNDIGA formuló la siguiente pregunta a los comerciantes: ¿Qué apoyo ves necesario para impulsar el comercio en Granada? Coincidieron en sus respuestas el 99% de los encuestados: —Necesitamos que nos doten de aparcamientos…  —La mejor ayuda sería facilitar los accesos al Centro…, —Dotar de más zonas de carga y descarga…, —Bajar el precio de la zona azul y de los parkings…

A pesar de que el comercio de toda la vida hace posible que Granada sea lo que es, hasta la fecha nadie ha dado un paso al frente para trabajar por las necesidades y ya viejas reivindicaciones de los comerciantes. Por ello es indiscutible que nuestro comercio de toda la vida necesita ayuda urgente.