editorial septiembre 2018

Granada siempre ha destacado en muchísimas áreas. En este número tenemos una vez más, un claro ejemplo con el parque de bomberos que va camino de los 200 años y fue el primero de toda España en constituirse.

Otra de las “virtudes” por las que debemos sentirnos orgullosos es porque cuando alguno de nuestros vecinos necesita ayuda… allí está Granada, como ocurrió aquel mes de mayo de 1957 en el que a la llamada desesperada de una humilde vendedora de quincalla, viuda y madre de un niño enfermo de sarcoma, se volcaron para traer del extranjero la medicina para Juanito.

De historias como éstas, unas más afortunadas que otras, están llenas las hemerotecas de nuestra ciudad. Y yo me pregunto ¿qué se dirá de aquí a veinte años del comercio de Granada?, ¿habrá desaparecido beneficiando a otras poblaciones?, o por el contrario ¿habremos reaccionado a tiempo? ¿Habremos sido lo suficientemente consecuentes con el declive que sufre nuestra ciudad comercialmente hablando?, ¿Nos habremos solidarizado con nosotros mismos? O seguirán pensando que eso no va con ellos…

¿Hay alguien que sepa que los comerciantes viven de sus comercios? Parece ser que son pocas las personas consecuentes con los perjuicios que acarrearía que Granada se quedara poco a poco sin su comercio. Calles sin apenas viandantes, alta tasa de desempleo, ciudad dormitorio, calles sin apenas luz… Espero y deseo que despertemos a tiempo y hagamos crecer nuestra ciudad empezando por apoyar al comercio granadino. Estoy convencida de que apoyar a nuestro comercio es apoyarnos a nosotros mismos.