Joyería Juan Manuel, casi medio siglo brillando con luz propia

Mª Paulina Rodríguez Reportera

 

Juan Manuel Soler y su hijo Daniel Soler.

¿Serías capaz de perderte una Nochevieja en familia por entregar un pedido a un cliente?

-¡Ni loca!- , posiblemente estés pensando. Pues es esa misma locura, la mejor cómplice para el éxito profesional. Esto mismo hizo Juan Manuel Soler años atrás, por su compromiso y orientación al cliente, que sin duda han sido algunas de las claves familiares que les ha llevado a convertir su establecimiento de Ángel Ganivet de 60 metros cuadrados, en una elegante fachada de madera y columnas de mármol, con 4 amplios escaparates y más de 200 metros cuadrados.

Nos preguntamos si esta presencia cálida, elegante y original que podemos contemplar desde sus puertas, también se podrá percibir en su interior. Entremos y conozcamos mejor sus peculiaridades e historia a través de Daniel, hijo de Juan Manuel, y actual gerente de la Joyería.

Daniel nos recibe a primera hora de la mañana con gran ajetreo. Entre clientes y teléfonos, dudamos poder cogerle en un rato relajado y tranquilo. Mientras tanto, fantaseamos con un collar de perlas australianas y nos dejamos envolver por la preciosa vidriera azul y dorada que cubre el techo. Tras unos minutos, en un despacho lleno de recuerdos familiares e inspiración artística, Daniel nos cede un agradable ratito de su tiempo.

Como gemólogo, su pasión por las piedras preciosas y las gemas es incuestionable. No es para menos. Lo lleva en la sangre. Y es que ya sus abuelos, padres de Juan Manuel, se dedicaban a las piedras preciosas y a la joyería. Juan Manuel, testigo del arte de la joya desde bien joven, trabajó en distintos talleres y joyerías de Granada, hasta que en 1970 se inició por su cuenta en el número 8 de la céntrica calle Ángel Ganivet. Pronto la joyería se caracterizó por su estilo rompedor y vanguardista importando genero italiano, el cual, por entonces, no era nada común en nuestra ciudad.

Hoy, casi 50 años más tarde, Joyería Juan Manuel es todo un referente en Granada. Esto no podría ser sino fruto de la entrega y la dedicación al cliente de tres generaciones, y a su amor por el diseño personalizado de joyas.

Bendición de la joyería el día de su inauguración en 1970. De izquierda a dcha: D. Jesús Soler (tío de Juan Manuel), sus hermanos Fernando y Paco, Juan Manuel, Sra. de Moreno Barrales, el alcalde D. José Luis Pérez Serranobona y Cuca Moreno.

Es curioso ver en las fotos, como algunos de los señores que aparecen en la inauguración, vuelven a estar presentes en el 40 aniversario. Juan Manuel se siente tremendamente agradecido porque muchas de las familias granadinas que le acompañaron en sus inicios, sigan hoy confiando en él y su familia. Como apunta la señora Carmen Carillo de Albornoz en su casual visita al establecimiento “le compro a Juan Manuel desde antes de tener esta tienda”.

Padre e hijo son un equipo. Siguen trabajando mano a mano para ofrecer al cliente colecciones únicas de piedra noble, aunque también disponen de una amplia gama de marcas de alta joyería. La última colección que Daniel ha lanzado en la tienda, se compone de varios pares de pendientes y sortijas de piedras semipreciosas. Amatistas, cuarzos, topacios y turmalinas aportan un toque de color y distinción a estas joyas de diseño que lucen preciosas en cualquier tez.  Daniel ha heredado el buen gusto de su padre, quien todavía diseña piezas tan singulares como estos pendientes de esmeraldas en cascada que aparecen en la fotografía.

A parte de buen gusto, también hay que tener mucha experiencia para asesorar sobre qué joya luce mejor en según sea el rostro, la tez y el cabello. No es tarea fácil elegir los pendientes que más nos favorecen, pero la familia Soler y su equipo, tienen un ojo infalible para detectar qué formas y piedras realzan más nuestra belleza.

Como nos indica Daniel, el español es menos atrevido que otras nacionalidades. No obstante, es exigente para dar con el reloj y los gemelos que mejor le identifiquen. En su establecimiento podemos encontrar una amplia variedad de marcas de alta gama en relojes, gemelos italianos, plumas estilográficas, bolígrafos y llaveros.

Totalmente paralelo al hombre, es el caso de la mujer, a la que le gusta renovar su fondo de joyero para estar a la última. Daniel nos revela las tendencias que toman fuerza. Entre ellas destacamos el anillo ancho, con o sin piedra de color; el oro rosa, con diamante brown o diamante blanco; la piedra semipreciosa en general y la preciosa de color, como la esmeralda, el rubí o el zafiro.

Su carácter innovador les llevó en la década de los años 80 a ser pioneros en disponer de cuberterías de plata y artículos lujo. Cristalería de Bohemia, vajilla de Rosenthal o de Limoges, lámparas de Murano, muebles ingleses… eran algunos de los productos de prestigio que por entonces se demandaban para completar ajuares y decorar las casas. Hoy en día, las nuevas generaciones han perdido un poco esta tradición, no obstante, siguen ofreciendo dichos productos.

Por esa misma década como fruto de su reconocimiento en Granada, fue de las joyerías más importantes para abrir listas de boda y adquirir artículos para pedidas de mano.

A Daniel le hace feliz su trabajo. Y es por una sencilla razón: Le hace feliz ver que la gente que pasa por el mostrador, al fin y al cabo, lo que quiere es regalar amor. Momentos felices que nos hacen querer regalar el amor en un estado material; para que no solo lo podamos sentir, sino también tocar. Quizás esto explica la gran predilección que siente Daniel por el diamante. El diamante es la piedra más fuerte y la que brilla de manera más especial. Una piedra que dura para siempre, y como afirma Daniel “nunca pierde valor, sino que lo gana”.

Pues esto mismo es lo que desde Alhóndiga queremos desearles: que sigan creciendo como esta piedra preciosa. Cada vez con más fuerza y creando piezas innovadoras que brillen con luz propia, como sus últimas colecciones.

Definitivamente, nuestra duda queda resuelta: Joyas originales, decoración elegante y trato cálido. Estamos seguros de que las generaciones venideras de los Soler, en la que especialmente Daniel guarda mucha ilusión y esperanza, sabrán mantener la esencia con la que Juan Manuel Soler dejado impregnado este rincón genuinamente granadino durante hace casi ya medio siglo.